1 DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;
2 Para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán.