8 Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los hijos de muerte.
9 Abre tu boca, juzga justicia, y el derecho del pobre y del menesteroso.
10 Mujer fuerte, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepuja largamente á la de piedras preciosas.
11 El corazón de su marido está en ella confiado, y no tendrá necesidad de despojo.
12 Darále ella bien y no mal, todos los días de su vida.